Las festividades anuales nos acercan a los ritmos de la tierra, nos envuelven, nos hacen tomar conciencia sobre los cambios de estación y nos alimentan física y anímicamente. Al celebrar las fiestas honramos las estaciones y lo que sucede a nuestro alrededor: en el viento, en la tierra, en el agua, en los animales, en la tierra y en nosotros mismos.

Los niños en las escuelas Waldorf participan en la preparación de las celebraciones y las fiestas anuales. El tiempo y la repetición de éstas , proporcionan al niño certeza y un sentido de estabilidad que se transforman en seguridad en sí mismos y en su entorno.